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AUTORES

Notas a ellos:

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Revista Caras

Enviado por Claudia

14 de Diciembre del 2004

LA ORIGINAL BODA DE LITO VITALE

Contrajo enlace con la escritora Marcela Guerty

Click en las fotos para verlas más grandes

La pareja no quiso dar precisiones acerca del embarazo de Marcela. “Es un deseo profundo que se les cumple”, dijeron sus amigos. La fiesta fue en ‘El Condado’, ubicado en la calle Niceto Vega. Marcela llegó al lugar en un auto antiguo con un enorme velo sobre su cabeza. Lito fue a recibirla a la calle, destapó su cara y la beso amorosamente en los labios. Después, junto a los invitados entraron al salón.
Fue una sorpresa. Lito Vitale y Marcela Guerty se casaron, ella de blanco, en una fiesta íntima y original. Fue el sábado pasado en ‘El Condado’, un bar ubicado en el barrio de Palermo. Marcela Guerty, escritora y guionista de la existosa tira “Padre Coraje” llegó al lugar en un auto antiguo. Su papá, Charly Gherty, sentado a su lado en el asiento de atrás, no dejó de llorar ni un momento. Martha, su esposa y madre de la novia apenas lo vio, corrió a abrazarlo y a secarle las lágrimas. Marcela llegó con un sencillo vestido de novia con tocado y un enorme tul que le cubría el rostro. Una vez que Lito se enteró que el auto estaba en la puerta salió a la calle junto a los invitados, descubrió el rostro de su flamante esposa y la besó tiernamente. Los invitados, sus seres más queridos, aplaudieron con intensidad la unión. Luego entraron al salón a recibir la bendición. El padrino de la boda fue el músico Esteban Morgado. EMME, la hija de Lito se mostró más que contenta y mimó a su padre toda la noche.

Entre los invitados estuvieron el cantante Juan Carlos Baglietto con su familia, el músico Pedro Aznar, Paul Kirzner, Adrián Suar, Nacha Guevara y el talentoso actor Eduardo Blanco.
Por supuesto la música fue el leiv motiv de la noche. Después de la fiesta los esposos partieron a su casa. Se supo que por ahora no habrá viaje de bodas. Lito Vitale tiene que viajar a Azul y a Córdoba en los próximos días para presentar su ciclo “Ese amigo del alma”, el mismo que se transmite por América todos los días a la medianoche.

La pareja no quiso habla del posible embarazo de Marcela pero sus amigos aseguraron “Es un deseo profundo que se está cumpliendo”.

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Diario Página 12

Enviado por Lore

03 de Agosto del 2004

La Cruz, metáfora argentina
EN LA COCINA DE LOS GUIONES DE “PADRE CORAJE”

En medio del frenesí de la escritura diaria, Marcela Guerty y Marcos Carnevale comparten las claves de un guión que incluye personajes históricos, vicios privados y un pueblo casi en llamas.
 


1-
“Si el episodio de hoy está mal, mañana no lo perdonan”, argumentan a dúo Guerty y Carnevale.

El ambiente ayuda: la casa es como un altillo, algo perfumado, con un gato que ronronea aunque no lo toquen. Es la fantasía del escritor aislado, en los altos de esta cabaña en el centro porteño, la casa del guionista. Marcos Carnevale y Marcela Guerty ingresan en el estado febril que se enuncia en cifras: 30 escenas en tres horas. La escritura se hace hablando, en amable tormenta de ideas bajo presión. “Si el episodio de hoy está mal –asume Carnevale–, mañana no lo perdonan.” ¿Tal vez sean hijos del rigor? La factoría Pol-ka les enseñó el ritmo de catorce horas sin respiro y las historias en términos numéricos (“el de ayer hizo 24”). ¿Lo que los inspira es esa foto de Adrián Suar, en la tapa de la única revista que asoma en el canasto? Preside la escena como un Gran Maestre al que le deben lo que son: la dupla que mató al “autor-individuo”, los dueños de Soy gitano y Padre Coraje, conocidos por “alocar” la ficción.
Y aquí están, bajo la mirada de Il Capo, mientras se les ocurre la pegada que deberá sostener uno de los éxitos de este año. El boom empezó con el retorno de la novela tradicional que traería a un ladrón de caminos (Coraje), devenido cura impostor (el Padre Juan), tironeado entre dos chicas, una buenísima y otra villana. Pero pronto se acabaron las criaturas lineales. No podrían llegar más lejos: en el centro, las hermanas Guerrico se ratonean con el cura. En los márgenes, el doctor Ponce (Luis Machín) se viste, por las noches, como una drag queen mientras Amanda (Leonor Benedetto) concede, de frac y bigotito. Pero La Cruz no se limita al racconto de vicios privados: en pocas manzanas hay una pequeña Argentina que satura las visitas de personajes históricos hasta la parodia (Tita, Gatica, Perón, Evita, y esta semana llegará el Che, interpretado por el actor Lucas Ferraro), con intención de hacer parábola. Nunca es grosera, pero evidencia sus cruces con la “argentinidad al palo”: el poder concentrado en uno solo (el intendente Costa), intervención militar y traslado de sospechosos de ser Coraje para un simulacro de fusilamiento.
–¿La Cruz es una metáfora de la Argentina?
Marcela Guerty: –El pueblo tiene cosas del país, se parece demasiado a la Argentina. La demencia en el poder, el paternalismo, el robo de niños. Y ahora la intervención militar.
Para ayudar al reflejo surgió la “novedad 2004 en tiras”: el desfile de figuritas y figurones que incluyeron a Perón, Evita, Gatica y la Merello, todos en La Cruz como si se tratara de una condensación de símbolos patrios. Junto con el estreno de Ay Juancito en cines, incluyeron a Perón (por Víctor Laplace); junto al Che de Gael García Bernal, en Diarios de Motocicleta, ahora llega el Che joven a hacer una pasantía como médico en La Cruz. Extraña o casual correspondencia con la pantalla grande, la visita del “invitado especial” genera insólitas reacciones en la farándula, como el reclamo de alguna figura por su propia aparición, para comprobar que también brilló en los ‘50. Padre Coraje incluye y legitima, pero a veces con permiso para hacer parodia.
M. G.: –El Che Guevara hará una pasantía con el doctor Ponce. Y armará una pequeña revolución contra Costa, tomará la cerealera del pueblo.
–Da risa...
M. G.: –La parodia se da en el contraste de la idea con la historia. Pero, a veces, querés jugar un poco y hacerle decir frases como: “Hasta la victoria, siempre”. Y que Victoria sea el nombre de una calle del pueblo, y el lema una indicación de cómo llegar.
Pero, más allá de los guiños, podría leerse a Padre Coraje apenas como un pequeño tratado sobre pueblos, y seguiría siendo atractivo. De cómo se construye una infamia de habladurías (sobre los amoríos del cura), o de por qué se discrimina al diferente (putas y retardados). Casi como un retrato documental, que no exigió a los guionistas un recorrido por la provincia. La memoria emotiva ayuda.
M. G.: –Crecimos en pueblos con ese mismo deseo de que los visite una personalidad ilustre, de encontrarse con el famoso, y que ese día quede registrado. Que se sepa que Susana Giménez bajó en la estación de servicio, y que entre en la historia.
Marcos Carnevale: –Pero también con marginación al diferente, donde el gay tiene que ocultarse o salir con mujeres porque no tienen mercado y se enamoran de heterosexuales. Donde ser puta era lo peor que te podía pasar.
Son tan proclives al recuerdo como un matrimonio de muchos años, aunque sean “sólo socios”. Todo el día juntos, en la tortuosa charla de café que es la escritura de una tira. Aseguran que ni se les ocurre llamarlo a Suar como harían otras duplas (¡no pidan nombres!), para decirle que “esa idea es mía o esa cagada fue por culpa del otro”. “En definitiva –dice Carnevale–, Adrián sabe muy bien a quién se le ocurrió sin que lo digamos.” Pero no debe ser fácil sobreponerse a la muerte del autor, borrar el crédito de cada uno, firmar en pares y canjear la escritura por un diálogo. “Otra gente labura por separado –dice Guerty–, pero después no hay un conjunto unido por un concepto, ni continuidad fluida. No podés ir pasándote la posta: o te conectás bien con alguien o no.” ¿Pero cómo se les ocurrió enfiestar a Leonor Benedetto travestida en una escena que ya es antológica?
M. G.: –Eso justamente salió de Leonor. Ella pensó que estaría buenísimo hacer una fiesta con Olmos y Ponce.
El teléfono rojo se habilita en contadas ocasiones. Pero a la Benedetto le atribuyen una “cabeza muy buena” y por eso aplican sus sugerencias. Al resto del elenco lo atienden con cortesía. “Llaman, pero no piden –admite Carnevale–. Les damos mucho, todos pueden lucirse, y están tranquilos.” Tal vez se luzcan porque están muy sexuados, en una tira en la que se respira una permanente tensión erótica, y donde el intercambio de parejas y el permiso para realizar fantasías (travestirse, estar de a tres o desear al cura...) recuerda a los mejores aciertos de Resistiré.
M. G.: –Un objeto de deseo no crece si mostrás la escena sexual. Todo lo contrario: se hace más grande si hay restricciones.
M. C.: –En verdad, se cogió muy poco. Nos funciona más la calentura y el ratoneo, en un clima de dilación (estirar, contrariar, recuperar ese aire de la comedia blanca de los ‘50) que aumenta la tensión y posterga el encuentro. Es que una vez que lo consumaste, se acabó.

Lo que vendrá
Padre... profundizará su veta mágica, pero no en la clave esotérica de Soy gitano. “Se trata de retomar creencias y mitos populares –dice Carnevale-, todo lo que en un pueblo forma parte del imaginario de todos los días.” Así, ya se vio al Padre Juan con extraños poderes para curar una peste. Y pronto se sabrá que Costa deberá librar una batalla contra el mal (personificado en el Diablo y otras visiones). Habrá un combate del Bien contra el Mal cada vez más acentuado, con eje en el personaje del cura de Arana. Pero también las visitas históricas podrían formar parte de esta búsqueda de la cuota mágica: ¿o no es del género fantástico esta invasión de todos y cada uno de los próceres del espectáculo y la política? Después del Che, llegarán Alberto Castillo y Mirtha Legrand, que será el primer retrato de un histórico todavía vivo.